Tres tristes gringos
Publicado por endymion_mx el 16 de noviembre, viernes
Lo mejor: El guión
Lo peor: La verdad
Tres escenarios simultáneos:
1.- Un carismático e influyente senador republicano en Washington que concede une entrevista exclusiva a una periodista con viejas convicciones juveniles.
2.- Un frente militar en Afganistán preparando una ofensiva relámpago, donde se encuentran dos jóvenes voluntarios (uno afroamericano y otro latino)
El tercer escenario es tal vez el menos conocido: Un profesor idealista en alguna universidad de California, “guiando” a un destacado alumno de su clase de ciencias políticas.
En una vorágine informativa que va desde viejas culpas, el orgullo americano, la necesidad de “hacer algo por tu país”, recuentos históricos del imperialismo estadounidense y la instauración de la “paz americana” en aquellos lugares del mundo que lo necesitan, se va creando una interesante argamasa de patrioterismo que intenta explicar los “porqués” de la situación actual de Estados Unidos ante el mundo.
Los personajes son claves:
Una periodista, Janine Roth, (la opinión pública) que vivió en pleno los años 60’s en que creía en su país y en su papel de líder internacional, pero que se da cuenta que la prensa ha influido en el criterio de los norteamericanos para apoyar el actual sistema bélico como una revancha ante el mal del mundo.
Un senador republicano, Jasper Irving, (el político en el poder) creador de un plan militar para provocar una invasión total en Afganistán e instaurar el régimen norteamericano comparándose con el Imperio Romano de la antigüedad.
Un profesor universitario, Profr. Malley, (la formación educativa) que su deber es impulsar a sus alumnos a vencer la apatía y retomar aquel pensamiento de Kennedy: “No te preguntes que va a hacer tu país por ti. Pregúntate qué vas a hacer TU por tu país”. No importa cuales sean los hechos, siempre que se actúe.
Dos jóvenes voluntarios en el ejército, Arian y Ernest, (la sociedad marginada) que deciden alistarse a luchar por el país que los ningunea y rechaza en una mezcla de racismo y desprecio social, porque cuando regresen, serán considerados héroes nacionales y ganar un lugar en su comunidad… si regresan.
Un alumno de clase media, Todd, (las nuevas generaciones) que su sagacidad intelectual opaca su indisciplina natural. Inquieto, cuestionador, rebelde, recibe de Malley la propuesta de exentar la materia con 8 a cambio de actuar.
Vale la pena la actuación de Cruise que representa el cinismo y descaro del sistema político estadounidense (tal vez muy en su papel), en un atento e interesante esgrima verbal con Meryl Streep. El ir y venir de las culpas, reconocimiento de errores y revanchismo mundial va floreciendo al paso de la cinta.
Redford, polémico, siempre con propuestas de gran interés, desde su primera dirección con “Ordinary People” pasando por “Todos los Hombres del Presidente”, parece que ahora abandera el sentir de una parte de la sociedad gringa al tratar de lavarse de culpas con esta producción. Sin embargo, como lo declara en reciente entrevista, aunque no le gusta la imagen que tiene el país que ama, solo da una propuesta para la reflexión. A otros nos provoca indignación e impotencia. Logra un buen trabajo de argumento y ensamble de historias.
El final, en un intento escondido de interactividad, se decide en la mente del espectador: Frente al televisor que transmite toda la basura de programación cotidiana, Todd ha tomado una decisión…
Ricardo Pérez Ramírez